El cuero genuino cambia con el tiempo. Sus tonos, marcas y texturas evolucionan con el uso, haciendo que cada pieza sea aún más personal.
Aprender cómo cuidar el cuero de tu CHUCARA es simple. Con una limpieza suave y una humectación ocasional, tu producto puede acompañarte durante muchos años.
Para saber cómo limpiar una cartera o producto de cuero sin dañarlo, te recomendamos seguir estos pasos:
Retirá el polvo: Pasá un paño suave y seco sobre la superficie.
Suciedad superficial: Si tiene alguna mancha, usá un paño apenas húmedo.
Movimientos suaves: Limpiá delicadamente y sin frotar con fuerza.
Evitá productos abrasivos: No utilices detergentes, alcohol, lavandina ni limpiadores agresivos.
Saber cómo hidratar el cuero evita que la pieza se reseque o cuartee con los años:
¿Cuándo hacerlo? Humectá el cuero cuando lo notes seco o con menos flexibilidad.
Producto recomendado: Lo ideal es utilizar una crema para cuero neutra o un acondicionador específico.
Uso de crema Nivea en cuero: En cuero liso, podés aplicar ocasionalmente una cantidad mínima de crema Nivea clásica. Sin embargo, no es lo más recomendable debido a que carece de los aceites industriales necesarios para la piel curtida, altera su color natural y satura los poros, lo que a largo plazo debilita el material y atrae suciedad.
Modo de aplicación: Usá un paño suave y probá siempre el producto en una zona poco visible. Distribuilo bien y retirá cualquier excedente.
Si tu pieza de cuero se expone a la lluvia o al agua, actuá rápido para evitar marcas permanentes:
Retirá el exceso de agua: Secá la superficie con un paño suave, sin frotar.
Secado natural: Dejala secar naturalmente en un lugar ventilado y a la sombra.
Sin calor directo: Nunca uses secador de pelo, estufas ni ninguna fuente directa de calor, ya que esto endurece y agrieta el cuero.
Un correcto almacenamiento es clave para la durabilidad del material a largo plazo:
Usá la funda protectora: Cada CHUCARA se entrega con una funda de tela protectora, pensada para conservarla cuando no la estés usando.
Condiciones ideales: Guardala limpia y seca dentro de su funda, en un lugar ventilado.
Mantené su forma: Podés rellenarla suavemente con papel limpio para que no pierda su estructura original.
Lo que debés evitar: No guardes tus piezas en bolsas plásticas, no las expongas a la humedad ni apoyes objetos pesados encima.
Las vetas, marcas y variaciones de tono son características propias del cuero genuino. Con el paso del tiempo, cada pieza desarrolla una pátina y una historia únicas.
Estas particularidades no son defectos: son la prueba de su autenticidad.
Imperfectas por naturaleza. Diseñadas con carácter.